martes, 18 de mayo de 2010

Un ojo clínico

Ella medía el mundo con una regla universal, de modo que todo lo que estaba por encima de la raya la asombraba, y lo que quedaba por debajo la decepcionaba. Había desarrollado la habilidad de tal manera, que con su ojo clínico podía hacer mediciones sin usar la regla y con apenas un margen de error de uno y menosún centímetros. Hasta que llegué yo, que no entraba en un mundo de rayas y centímetros. Y se le jodió la regla. Y la guardó. Y ahí desarrolló el síndrome de Diógenes. Porque le desbaraté todos los inventos científicos que tenía para medir/evaluar/calificar la vida, y no pudo hacer otra cosa que guardarlos por si algún día podía usarlos de nuevo.

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