martes, 30 de marzo de 2010
La importancia del abecedario
Los políticos politizan, politizan, politizan, politizan todo. Un día conocí a uno que politizaba tanto, que con la confusión y el desenfreno acabó cambiando la “t” por una estúpida “n”. Empezó a polinizar, polinizar, polinizar, polinizar. Y claro, se convirtió en polilla. Vaya destino. Creo que el otro día mi vecino del tercero la zapateó vilmente y sin escrúpulos cuando la vio en el ascensor.
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