Pensé en los genitales femeninos de una posible pornstar. Y no me puse cachonda. Así que descarté ser lesbiana. Pero antes de recurrir al descarte, preferí cerciorarme. Y pensé en los genitales masculinos de un posible barondandí. Sorpresa la mía que tampoco hubo un incremento notable de mi serotonina. Así que tengo dos opciones: o soy una ameba asexuada, o alguna anomalía cerebral y emocional hace que mi sexualidad sólo reaccione ante las personas y sus mentes, y no ante sus genitales. Así que, si vuelven a preguntarme sobre mi inclinación/pendiente/precipicio sexual, lo lógico será contestar con la primera opción.
lunes, 9 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario